“Patria es algo más que opresión, algo más
que pedazos
de terreno sin libertad y sin vida, algo
más que derecho
de
posesión a la fuerza”
José Martí.
En sociedades como la nuestra caracterizada
por una cultura política autoritaria de los grupos dominantes, de cuando en
cuando, aparecen exabruptos que si no fuera por
esa faceta cómica que tiene la política en Honduras, resultarían
dramáticos.
Durante un gobierno “liberal” en el
“poder”, se sugirió convertir a Honduras en un “Estado Libre” – como Puerto
Rico- o en un protectorado, justamente
en la década de 1980 cuando el país fue visto como una “República Alquilada” o
como “Porta Aviones” de Estados Unidos para agredir a los países vecinos.
Hoy que nos ven como una “republiqueta” o
como la más “bananera” de las “democracias” en la región – sobre todo después
del golpe de Estado- el sector económico más reaccionario del país, puso en
contacto a las principales autoridades del régimen con una idea que para
cualquier gobierno medianamente serio constituiría una gravísima ofensa a la
dignidad de su país: creación de “Ciudades Charter” o Charter Cities en inglés.
En efecto, la “pomada milagrosa” (a los
economistas sobre todo neoliberales, le gusta hablar de “milagros” económicos
como los de los “tigres asiáticos”) llamada eufemísticamente “Ciudades
Modelos”, “Zonas Especiales de Desarrollo”, “Ciudades a la Carta” etc. pero
cuyo nombre científico es “Enclaves Autoritarius”, fue copiada del economista estadounidense Paul
Romer, quien el año pasado publicó en la Revista Prospect un artículo – al
estilo del “Fin de la Historia” de Fukuyama-
titulado “Para más ricos, más pobres” (For richer, for poorer). En él,
su argumento central es que para que aquellos estados pobres y fallidos, la
ayuda externa o cooperación internacional
debe ser sustituida por lo que él llama ciudades nuevas que sustituyan y
superen, las zonas pobres de los alrededores de las grandes ciudades pero con
reglas distintas a las del propio Estado.
Hasta aquí todo bien - siguiendo la lógica
del artículo de Romer- para quien países
como Haití, (Estado Fallido) debería adoptar su “modelo” en lugar de la ayuda
internacional. El asunto se complica para el autor y para quienes se quieren
“untar” la “pomada” (nadie en América Latina) cuando de encontrar “modelos” se
trata: para el primero, porque pone de ejemplo a Hong Kong algo que no es
completamente acertado por cuanto el régimen político y económico le fue
impuesto (a la fuerza) por una potencia extranjera (Inglaterra) como parte de
su colonialismo, durante la ocupación y dominación, algo que Romer omite en su
artículo así como la oposición violenta inicial.
Más adelante recurre a Singapur que como se
sabe, tiene el status de un país. También aquí no dice nada acerca del
funcionamiento político de Singapur con un sistema político claramente
autoritario y antidemocrático, sin oposición y cuando ha existido, resultó
aplastada por el Estado y el partido gobernante; la sociedad renunció a su libertad
a cambio de prosperidad material de la mano de un autócrata como Lee Kuan Yew
quien con estilo bufón, tenía la costumbre mofarse y reirse de quienes se han
atrevido a cuestionar su “modelo”.
Aquí en el país y como una gran
“aportación” a la teoría de Romer, algunos funcionarios opacos del régimen
agregan como ejemplo de “ciudades modelo” a Las Vegas en Estados Unidos fundada
originalmente por la mafia, y convertida hoy, en un gran casino de lujo donde
seguramente habrán ido a probar suerte muchos de los promotores.
El asunto se complica también para aquellos
que sin independencia de criterio y con escaso conocimiento en desarrollo
económico, decidan implementarlo como pretende el régimen, y ello por dos
razones: la primera, es que los grupos económicos dominantes reconocen sin
rubor su incapacidad de desarrollar el país no obstante las prebendas,
canonjías, exoneraciones, bajos o nulos impuestos, mercados cautivos,
monopolios y duopolios, leyes a la medida, “negocios” con el Estado y un largo etcétera.
La segunda y tan grave o más que la
anterior, aceptan sin sonrojarse, su falta de sentido de patria (muchos de
ellos nunca han tenido una, se la arrebataron a la fuerza en Medio Oriente) al
ofrecer al mejor postor éste pedazo de tierra que los recibió amigablemente
cuando llegaron de polizontes en los barcos, con una mano adelante y otra
atrás.
Reconocen sin vergüenza que no confían en
la “reglas” que ellos mismos encargaron redactar a “sus” diputados y a “sus”
magistrados, por ello, adhieren a las tesis de Romer que en éste tipo de
Estados la justicia no es confiable, tampoco la policía, los bienes y servicios
son de mala calidad; ante lo cual, ofrecen – sin ser de ellos- una porción de
territorio (1000 km por cada ciudad) a gobiernos extranjeros, a inmigrantes de
cualquier parte, a empresa multinacionales que poco les importan los países y
sus gente para que se hagan cargo de la “ciudad” imponiendo sus propias
“reglas”, su propios jueces, su propia policía, escuelas, moneda etc. En el
fondo, un verdadero “Enclave Autoritario”.
Estados Unidos bien podría beneficiarse de
una iniciativa como ésta sobre todo ahora que los niveles de desempleo son
altos, una potencia como China, podría construir una “Charter City” próxima a
ciudades como Nueva Orleans deprimida por el Huracán Catrina, con salarios como
los que paga a sus trabajadores en las “ciudades modelo” de Romer. Me imagino
que gobiernos como el de Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y otros del
continente han de estar deseosos de estas ciudades y sus poblaciones por igual
¿o las mandarían a la punta del cerro por obscena, apátrida e indecente?
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