miércoles, 4 de julio de 2012

Santa Bárbara: más allá de los límites.


“¿podrías decirme, que camino he de tomar para salir
de aquí?- Preguntó Alicia.- Depende mucho del lugar
a dónde quieras ir- contestó el gato.- Me da casi igual
donde - dijo Alicia. Entonces no importa qué camino
sigas - dijo el gato.”
Lewis Carroll
Alicia en el país de las maravillas



Soy consciente que escribir sobre política en Honduras, al igual que sobre cualquier otra área del saber o de la cultura en general, es una aventura sobre todo sí se hace desde la academia por una razón sencilla de explicar: el nivel de lectura es muy bajo, el interés es aún más bajo y, en el caso de la política, -siendo una actividad tan desprestigiada por los “políticos”- la aventura corre el riesgo de pasar desapercibida por quienes deberían interesarse en lo que se dice, de lo “piensan” y hacen: los “políticos”.
Esto no es nuevo, ni tampoco es exclusivo de Honduras, basta recordar el debate que se produjo en América Latina en la segunda mitad del siglo XIX, entre escritores y pensadores liberales y conservadores sobre temas como las libertades, los derechos políticos, las creencias religiosas o el espíritu de las Constituciones.
Además, siempre ha existido una relación tormentosa entre política y academia, o dicho de otra manera, entre políticos e intelectuales de manera más acentuada en países donde la clase política muestra  escasa evolución. Los primeros, porque se creen autosuficientes para desempeñarse desde la “práctica” o desde lo instrumental de la política (procesos electorales) sin tener que recurrir a las ideas. Mientras los segundos, creen estas calificados para iluminar con sus consejos políticos la forma de gobernar, encarnada ya sea en un emperador, un rey, por el soberano, por un tirano, por el jefe de Estado, por el Presidente o por los altos cargos de un partido o una organización gremial.
Sin embargo, no es posible conocer y estudiar la historia en general y la política en particular, sin la desmitificación que de la realidad hacen los pensadores. Por ejemplo, no hubiese sido posible describir y analizar adecuadamente los procesos de independencia, la construcción de los Estados nacionales, las guerras o los procesos sociales, sin la referencia al punto de vista del saber, de los letrados, de los artistas, de los poetas y de la cultura producida por ellos.
Pues bien, el inédito e inesperado proceso socio-político que sin imaginarlo desencadenó el golpe militar de 2009, pone de manifiesto una vez más, la vieja relación entre políticos e intelectuales. Primero, para explicar lo que está sucediendo y segundo, para saber sí es cierto que eso que en cierta jerga llaman “nuevo sujeto social”, es capaz de modificar las relaciones de poder existentes e imponer otras distintas de manera que pueda cambiar las formas sociales prevalecientes.
Esa tarea, se hace en atención a las nuevas formas de participación y también en atención a cómo se interpreta la nueva realidad y desde qué perspectivas políticas, pero ello, tiene una dificultad muy grande: cuando se trata de algo “nuevo” -y por lógica, distinto-  no puede quedar en manos de los “prácticos” porque proponer un cambio social tiene implicaciones de enorme complejidad que como hemos dicho en otras ocasiones, se resumen en tres: una complejidad intelectual, una complejidad de política-práctica y una complejidad técnica. En términos más sencillos: cómo se concibe el cambio social, cómo se hace y quienes lo harán.
Las respuestas fáciles a éstas cuestiones, sólo llevan a desconfiar de ellas o a deducir, que el cambio social se vuelve una quimera o la hoguera de las vanidades de los responsables políticos.


Me gusta pero me asusta

Lo que ha sucedido alrededor de LIBRE en los últimos días, apunta en la dirección de lo dicho en líneas anteriores, en la medida que no se es capaz de tener un diseño político medianamente coherente, seguiremos observando episodios propios de la tradición política y de la improvisación. No es el primero, ya van varios, pero al parecer puede más “lo práctico”, “en el camino se arreglan las maletas”, “a mí nadie me da lecciones de política”, “nosotros no transmitimos”, “los golpistas a la cola”, “ya veremos el lunes” etc. y  todo, en medio de un ambiente donde algunas cosas se vuelven a los menos sospechosas, ambiente en el que, la cacareada trasparencia y la democracia participativa, aparecen como meras frases propias de la demagogia de politiqueros de poca monta.
La demostración de sacrificio, de decisión y de aspiraciones a un cambio real y no como “voladura” que dio el pueblo en Santa Bárbara el 1º de julio, es una renovación de que las esperanzas de una redención en la medida de lo posible, es posible, que la decisión de luchar sigue intacta, que la represión y la violación sistemática a los Derechos Humanos en éstos tres años, no han amedrentado al pueblo y por supuesto, que el ex presidente Zelaya, es el líder de todo éste proceso en el que la ahora candidata, debe ocupar el lugar que corresponde en un proyecto político que se espera sea novedoso, atractivo y eficiente.
Sin embargo, paralelo a esa demostración de poder que hicieron sobre todo los más humildes, los sencillos, los postergados, el “populacho” o la “chusma” como se refiere a ellos la derecha y que el sistema ha excluido por tanto tiempo, se vuelve necesario revisar algunas cosas,  a saber, a) el liderazgo debe fomentar las institucionalización de las decisiones para que LIBRE se muestre diferente, resulta una contradicción inmensa hablar del “fin del bipartidismo” cuando al interior se reproduce aquello que tanto se rechaza, b) ya es tiempo de llevar a las instancias formales del LIBRE, la discusión de los temas más importantes como el de la “refundación”, por ello, el discurso de los “teloneros” (los que hablan antes de las figuras principales) aparece desconectado de la realidad, repetitivos y con poca claridad lo que demuestra, la escasa formación política de quienes se dicen abanderados de la “refundación”, c) relacionado con lo anterior, se impone una discusión a fondo sobre cómo se concibe el “socialismo democrático” pues de lo contrario, es agregar una complejidad teórico-político a mi juicio, innecesaria más allá de la frase, d) por lo que se ha visto hasta ahora, de la misma manera que el pueblo desbordó cualquier cálculo en Santa Bárbara, también se nota el desbordamiento con respecto al qué hacer en los términos que Lenin planteó la disyuntiva política, e) en América Latina se rompió el viejo estereotipo de la izquierda socialista, comunista o social-demócrata para dar paso a una izquierda que busca construir un modelo de desarrollo desde una perspectiva democratizadora de las relaciones de producción, y ahora desde los movimientos sociales como la expresión de ciudadanos con capacidad de organizarse para participar e incidir, encasillarse no sirve de nada, f) la gente se encuentra atenta no sólo a las decisiones que se toman como lo demostró el episodio de la transmisión del evento en Santa Bárbara, también está a la expectativa de las personas responsables del proceso y no quiere ver a los mismos (as) de siempre, algo de esto comenzó a aflorar estos días en algunos medios de comunicación, y g) estructurar una alianza entre trabajo teórico y trabajo práctico, porque esa es una manera también de hacer patria de un modo distinto, eso es lo que han hecho los pensadores en distintas épocas.
Alguien dijo que la clase media fue hecha para que sobre ella recayera la mayor parte de los sacrificios sociales, por su capacidad de pagar impuestos ya que los más pobres ni eso pueden. Efectivamente, los costos de las medidas neoliberales han sido pagados por la clase media en todos los países, y, los detalles del empobrecimiento fueron mostrados con toda claridad por los pensadores porque además de contribuir a desterrar la ignorancia, también han denunciado las desigualdades y en procesos políticos como el que está en marcha en Honduras, su conocimiento puede proporcionar dirección fundacional, proporcionando luz pero sin ser lazarillos.
Por último, sí se cree que el bipartidismo y sus apéndices están agotados como fuerzas generadoras de cambio, y que por el contrario, ello está en las fuerzas sociales o en LIBRE, se necesitan unos argumentos más contundentes y un discurso más y mejor elaborado, además, sí es que se quiere mostrar la resistencia que se hace internacionalmente al neoliberalismo y relacionarlo con el proceso político que es la resistencia hondureña, es menester dejar atrás las ideas improvisadas y por derivación, a los improvisados.
Las “grietas” que se le están abriendo al capitalismo en otras partes, y demostrar su incompatibilidad con la democracia, no es asunto de ocurrencias ni de ocurrentes.
La idea de cambio social, es una de las más complejas que el hombre pudo crear,  pues se trata de modificar infinitas relaciones que al interior de la sociedad se han establecido por decenas de años y de múltiples maneras. También soy consciente que escribir sobre éstos temas, y relacionarlos con la actividad política que se desarrolla en Honduras, es como hablarle a la pared o como gritar en el desierto cuando se sabe que no habrá eco; ¿y entonces por qué hacerlo? por eso que el gato dijo, cuando Alicia le preguntó.




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