Una
propuesta civilizada en un país civilizado.
En un artículo anterior, se hacía referencia a la debilidad
que “pánfila” (la oligarquía hondureña) tiene por la derecha chilena, desde una
posición de “subordinación” cultural en general y de “enamoramiento” político
en particular. A “pánfila” se le caen los fustanes mentales cuando oye hablar
de Pinochet, de Piñera (el millonario presidente de Chile) y de los partidos
políticos de la derecha chilena.
Pero “pánfila”, no copia las cosas buenas que tiene el
sistema político de Chile, y tampoco el mundo de los negocios. Por ejemplo, el
sistema somete a una revisión minuciosa el patrimonio de los ricos que se meten
a política, antes, durante y después del cargo público al que accedan sin
importar su adherencia ideológica; a Sebastián Piñera el actual presidente, el
sistema lo obligó a vender sus acciones en Lan
Chile, la principal compañía aérea y bandera de aquel país, era socio del
club de fútbol Colo Colo (allá los
equipos de ese deporte son sociedades anónimas) se vio obligado a vender sus
acciones, también vendió un canal de televisión etc. todo ello, porque
entienden que existe conflicto de intereses entre poder político y económico.
Por otro lado, por mucho dinero que se tenga, al presidente
de la república se le respeta como al que más, porque la derecha empresarial de
Chile como parte de los valores del sistema que data de mucho tiempo, posee
valores republicanos en relación a las instituciones; en cambio aquí, “pánfila”
no tiene ningún respeto ni consideración por cualquiera de los cargos electos
por el pueblo, comenzando por el presidente, porque lo considera como un
tramitador de sus intereses –cuando es alguien que no corresponde a la
oligarquía- o como parte del “negocio”, cuando es uno de los suyos.
Incluso, los millonarios empresarios de Chile, crearon y
financian una especie de “Tanque de Pensamiento” llamado “Centro de Estudios
Públicos” (CEP) dirigido por un respetado filósofo y escritor, y, que, en una
de sus líneas de trabajo está las encuestas de opinión pública – la más
respetada por la clase política de Chile- para tomar el pulso de la sociedad
sobre distintos temas.
Pues bien, la última encuesta de ese centro, dada a conocer
el día de ayer, muestra que Michelle
Bachelet la ex presidenta, aventaja por 41 pts. al personaje más valorado de la derecha (9 pts.)
el ministro de obras públicas. Por otro lado, Pablo Longueira, el actual
ministro de economía que “pánfila” trajo a Honduras para el aniversario del
COHEP a que les dijera lo que cualquier taxista sabe en Chile, y del que
quedaron hablando bellezas, cuando le preguntaron a la gente si votaría por él,
el 65% dijo que no.
Lo anterior, para que se vea lo bajo que vuela “pánfila” en
relación a personajes que forman parte del
mundo de la derecha que tanto admira, ello, porque su cultura política,
es tan baja que no la detectan los radares de la cultura general.
Pero lo más interesante
que les quiero compartir es lo siguiente:, como parte del proceso de
readecuación político-electoral de la oposición de centro-izquierda de Chile
(La Concertación) luego de la derrota del 2009, contempla para el programa de
gobierno de las elecciones de 2013 en las que seguramente su candidata será
Michelle Bachelet, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente para
cambiar la constitución de 1980 dejada por Pinochet (el “héroe” corrupto y
asesino de “pánfila”).
Consideran los presidentes de los principales partidos de esa
coalición, que la “Asamblea Nacional Constituyente, es el instrumento para
introducir los cambios”. Y para tal efecto, los senadores y presidentes de dos
partidos de orientación socialdemócrata, presentarán un proyecto de reforma
constitucional para que el mismo día de las elecciones parlamentarias y
presidenciales de 2013, se plebiscite la convocatoria a una asamblea que tenga
a su cargo, cambiar la constitución. El mecanismo que han escogido es “una cuarta urna”, seguramente será una
discusión con tensiones al interior de la coalición y con la derecha, pero
también será civilizada.
La tensión viene dada porque existe otra corriente de
opinión, que dice que la reforma debe hacerse por medio de los llamados “mecanismos institucionales”, como una
comisión de diputados y senadores que propongan modificaciones profundas a la
constitución. Ahora, ¿cuál es el motivo que se esgrime para proponer el cambio
de constitución?, según los proponentes, la conflictividad social que ha
experimentado Chile en los dos últimos años con el movimiento estudiantil en
las calles durante casi un año por educación pública, gratuita y de calidad, el
conflicto Mapuche en el sur, la centralización, la explotación de los recursos
naturales, el sistema político binominal que asegura un puesto a la derecha
aunque pierda (herencia pinochetista) y porque consideran que es mala pues no
garantiza la justicia social, la igualdad y la democracia plena; son problemas
que sólo pueden resolverse convocando a una constituyente.
Sea cual sea el resultado de la discusión, será el pueblo de
Chile el que tendrá la libertad de escoger en una “cuarta urna”, si quiere o no
cambiar su constitución. La “cuarta urna” lleva además, a otro tipo de
participación democrática como el plebiscito nacional para aprobarla y
ratificarla entre todos los chilenos.
¡Qué cosas! Y pensar que por eso mismo “pánfila” dio el golpe
de Estado en Honduras, los millonarios de Chile, las cúpulas religiosas, los
medios de comunicación – casi el 100% de derecha encabezados por diario El
Mercurio- el Ejército, la Corte Suprema, el Ministerio Público, El Congreso y
el Senado ¿estarán pensando dar otro golpe de Estado en Chile por la “cuarta
urna”?
¿Verdad que sería interesante preguntarle a “pánfila” al
respecto?
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