miércoles, 29 de agosto de 2012

Y con ustedes… La “Cuarta Urna”

Una propuesta civilizada en un país civilizado.


En un artículo anterior, se hacía referencia a la debilidad que “pánfila” (la oligarquía hondureña) tiene por la derecha chilena, desde una posición de “subordinación” cultural en general y de “enamoramiento” político en particular. A “pánfila” se le caen los fustanes mentales cuando oye hablar de Pinochet, de Piñera (el millonario presidente de Chile) y de los partidos políticos de la derecha chilena.

Pero “pánfila”, no copia las cosas buenas que tiene el sistema político de Chile, y tampoco el mundo de los negocios. Por ejemplo, el sistema somete a una revisión minuciosa el patrimonio de los ricos que se meten a política, antes, durante y después del cargo público al que accedan sin importar su adherencia ideológica; a Sebastián Piñera el actual presidente, el sistema lo obligó a vender sus acciones en Lan Chile, la principal compañía aérea y bandera de aquel país, era socio del club de fútbol Colo Colo (allá los equipos de ese deporte son sociedades anónimas) se vio obligado a vender sus acciones, también vendió un canal de televisión etc. todo ello, porque entienden que existe conflicto de intereses entre poder político y económico.

Por otro lado, por mucho dinero que se tenga, al presidente de la república se le respeta como al que más, porque la derecha empresarial de Chile como parte de los valores del sistema que data de mucho tiempo, posee valores republicanos en relación a las instituciones; en cambio aquí, “pánfila” no tiene ningún respeto ni consideración por cualquiera de los cargos electos por el pueblo, comenzando por el presidente, porque lo considera como un tramitador de sus intereses –cuando es alguien que no corresponde a la oligarquía- o como parte del “negocio”, cuando es uno de los suyos.

Incluso, los millonarios empresarios de Chile, crearon y financian una especie de “Tanque de Pensamiento” llamado “Centro de Estudios Públicos” (CEP) dirigido por un respetado filósofo y escritor, y, que, en una de sus líneas de trabajo está las encuestas de opinión pública – la más respetada por la clase política de Chile- para tomar el pulso de la sociedad sobre distintos temas.

Pues bien, la última encuesta de ese centro, dada a conocer el día de ayer, muestra  que Michelle Bachelet la ex presidenta, aventaja por 41 pts. al  personaje más valorado de la derecha (9 pts.) el ministro de obras públicas. Por otro lado, Pablo Longueira, el actual ministro de economía que “pánfila” trajo a Honduras para el aniversario del COHEP a que les dijera lo que cualquier taxista sabe en Chile, y del que quedaron hablando bellezas, cuando le preguntaron a la gente si votaría por él, el 65% dijo que no.

Lo anterior, para que se vea lo bajo que vuela “pánfila” en relación a personajes que forman parte del  mundo de la derecha que tanto admira, ello, porque su cultura política, es tan baja que no la detectan los radares de la cultura general.

Pero lo  más interesante que les quiero compartir es lo siguiente:, como parte del proceso de readecuación político-electoral de la oposición de centro-izquierda de Chile (La Concertación) luego de la derrota del 2009, contempla para el programa de gobierno de las elecciones de 2013 en las que seguramente su candidata será Michelle Bachelet, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente para cambiar la constitución de 1980 dejada por Pinochet (el “héroe” corrupto y asesino de “pánfila”).

Consideran los presidentes de los principales partidos de esa coalición, que la “Asamblea Nacional Constituyente, es el instrumento para introducir los cambios”. Y para tal efecto, los senadores y presidentes de dos partidos de orientación socialdemócrata, presentarán un proyecto de reforma constitucional para que el mismo día de las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2013, se plebiscite la convocatoria a una asamblea que tenga a su cargo, cambiar la constitución. El mecanismo que han escogido es “una cuarta urna”, seguramente será una discusión con tensiones al interior de la coalición y con la derecha, pero también será civilizada.

La tensión viene dada porque existe otra corriente de opinión, que dice que la reforma debe hacerse por medio de los llamados “mecanismos institucionales”, como una comisión de diputados y senadores que propongan modificaciones profundas a la constitución. Ahora, ¿cuál es el motivo que se esgrime para proponer el cambio de constitución?, según los proponentes, la conflictividad social que ha experimentado Chile en los dos últimos años con el movimiento estudiantil en las calles durante casi un año por educación pública, gratuita y de calidad, el conflicto Mapuche en el sur, la centralización, la explotación de los recursos naturales, el sistema político binominal que asegura un puesto a la derecha aunque pierda (herencia pinochetista) y porque consideran que es mala pues no garantiza la justicia social, la igualdad y la democracia plena; son problemas que sólo pueden resolverse convocando a una constituyente.

Sea cual sea el resultado de la discusión, será el pueblo de Chile el que tendrá la libertad de escoger en una “cuarta urna”, si quiere o no cambiar su constitución. La “cuarta urna” lleva además, a otro tipo de participación democrática como el plebiscito nacional para aprobarla y ratificarla entre todos los chilenos.

¡Qué cosas! Y pensar que por eso mismo “pánfila” dio el golpe de Estado en Honduras, los millonarios de Chile, las cúpulas religiosas, los medios de comunicación – casi el 100% de derecha encabezados por diario El Mercurio- el Ejército, la Corte Suprema, el Ministerio Público, El Congreso y el Senado ¿estarán pensando dar otro golpe de Estado en Chile por la “cuarta urna”?

¿Verdad que sería interesante preguntarle a “pánfila” al respecto?

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