viernes, 16 de noviembre de 2012

18N

El Principio del fin 


No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”

Dicho  popular.


A partir de 28 de junio  de 2009, la vulgata mediática del golpismo como expresión directa de  la derecha atrasada de Honduras, se empecinó en hacerle creer a quienes siempre han visto como inferiores, es decir, a los más sencillos y humildes, que aquí excepto por la “crisis” – así llaman al golpe de Estado- “la vida sigue igual”: equivocación total.
La polarización que produjo en la sociedad el golpe de Estado, con todas sus consecuencias, hizo que resultara un fenómeno “extraño” para una sociedad conservadora como la hondureña: la politización de amplias capas sociales y la toma de conciencia de las verdaderas razones de su pobreza y exclusión social a la que han estado sometidas por siempre.
Esa toma de conciencia, un poco ingenua pero clara, ha tenido durante estos   años posteriores al golpe de Estado, un efecto poderoso: deslegitimó al sistema en su conjunto. El pueblo sabía de la debilidad institucional del Estado, pero lo que no sabía, era las causas de esa debilidad, creía que la verdadera razón de su situación de pobreza y miseria estaba en las instituciones políticas como los partidos, el congreso  o las instancias administrativas del gobierno – una verdad a medias- sin embargo descubrió que ambos, son sólo instrumentos de otros poderes a los que hoy, identifica plenamente como los responsables de su situación: la oligarquía.
Pero lo más importante, es que el pueblo descubrió lo anterior, a través de la verdad que los medios le habían ocultado siempre. Se produjo entonces, una mayor “politización” de la sociedad, ya sea para mantener el status quo por parte de unos, o para cambiarlo por parte de otros; de lo anterior, se puede deducir que el voto en las elecciones primarias e internas del próximo domingo, como en las elecciones generales de 2013,  será más politizado, otro efecto no deseado por los grupos que instrumentalizaron el golpe de Estado.

Ahora bien, como hemos dicho en otras ocasiones, en el 2013, por primera vez desde 1925, en Honduras  se pondrá en juego el poder, es decir, será la primera vez que un partido ideológicamente distinto a los tradicionales, compita por el poder con reales posibilidades de acceder al él. El bipartidismo a diferencia de lo que se cree, no comenzó con el surgimiento de los partidos que lo conforman (el Liberal y Nacional) sino en 1925, cuando después de la última Guerra Civil de 1924, los candidatos de los partidos, se pusieron de acuerdo en aceptar el triunfo del otro sobre la base de “la legitimidad de los resultados electorales y el compromiso de traspasar pacíficamente el poder”.
Desde esa fecha en adelante, el mando se traspasó de un partido a otro, instaurándose lo que ahora conocemos como bipartidismo cuya aspiración, es la conquista del Estado, que lo convirtió en su botín principal desde aquella época.
El fin de esa forma de repartirse el “poder”, será en 2013, ya sea que LIBRE alcance la mayoría del poder o una parte del poder. Las implicaciones políticas, económicas y sociales del fin del partidismo pueden ser trascendentes según la nueva correlación de fuerzas que surja de las elecciones generales, por una parte, y por otra, de la capacidad de LIBRE para construir una propuesta programática alrededor de las tres ideas fuerza que ha enarbolado desde la resistencia: convocar a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), la idea de la Refundación y últimamente, el “Socialismo Democrático”.
Es claro, que en términos de propuesta esa es la novedad política, que traerá sin duda tensiones, porque en teoría, supone el fin de la instrumentalización de una parte de la clase política, el fin de la repartición de los privilegios para una parte de las élites dominantes y el fin de una forma de gobernar. Repito, teóricamente.
Por otro lado, el fin del bipartidismo, modificará sin duda el régimen político más que el sistema, si entendemos que el régimen es la forma como se reparte el poder dentro del sistema político. 
Además, para que lo anterior se pueda convertir en parte de la “nueva” realidad política que surgirá a partir del año 2014, dependerá de lo que digan los candidatos desde del 19 de noviembre y más aún, en el 2013. A diferencia de las campañas anteriores, LIBRE, puede obligar a los candidatos de los partidos de la derecha, a abordar los temas que el bipartidismo siempre se negó a discutir por razones de su configuración propia: el cambio del Estado, del gobierno y de la sociedad.
Pero ese “obligar”, sólo se puede hacer con ideas de gobierno y de Estado, no con pronunciamientos ni con panfletos, sí aceptamos que gobernar es una responsabilidad, devenimos obligados a elaborar una propuesta de transformación profunda de manera que el pueblo se vea interpelado a escoger por primera vez, entre dos visiones distintas de cómo hacer avanzar el país hacia una sociedad más justa y con menos desigualdades. De parte de LIBRE, el reto es no caer en la quimera del igualitarismo que sólo ha existido en las utopías medievales de ríos de leche y miel.
El 18N, tenemos la obligación ética de movilizar a toda la resistencia, a todos los militantes de LIBRE, a sus simpatizantes y a otros sectores progresistas en esta nueva etapa de la lucha para hacer realidad la consigna aquella: “de las calles a las urnas”, no nos obsesionemos con un número – deseamos que sea importante- porque en las condiciones de represión a las que ha sometido al pueblo, muchas personas no querrán exponerse en las elecciones internas por distintas razones que condicionan su voluntad de asistir.
En los más de diez mil kilómetros recorridos por nuestra candidata en todo este tiempo, se pudo observar que la decisión de cambio del pueblo sigue intacta, que las convicciones se mantienen, que las aspiraciones son enormes y las expectativas gigantescas. El pueblo sólo espera el domingo por la revancha, pero no una revancha con odio ni venganza sino, de justicia y de homenaje a los caídos, a los golpeados, a las mujeres violadas, a los ultrajados, a los humillados, a los perseguidos y a los exiliados.
El domingo, es el principio del fin.


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