Cuando “Pánfila” va a
la escuela.
“Los empresarios
subimos los precios únicamente
en dos circunstancias
bien puntuales: cuando hay
aumento de salarios y
cuando no hay”.
Caricatura en Página
12
Los
historiadores no han enseñado cómo se ha ido construyendo eso que denominamos
país, nación o comunidad; los filósofos e intelectuales en general, a
comprender las ideas de cada época en esas naciones, desentrañando aquello que
no puede ser apreciado a simple vista por la mayoría porque requiere de ciertos
conocimientos o como se diría de otro modo, de ciencia, aquella actividad
reservada para unos pocos, siempre fue así, desde su construcción original.
También hemos aprendido a
conocer el origen y evolución de hechos que corresponden al mundo de la
política, por ejemplo, acerca de cuál es el origen de la “clase política” o el
de las “élites”, conceptos no muy claros por cierto, pero que se puede predicar
de ellos lo suficiente como para hacerlos entendibles. Como no es el propósito
definirlos, en otra ocasión nos ocuparemos de ello.
Después del golpe de Estado
del 28J, se ha observado en la derecha hondureña, una renovada e inusitada
devoción por la derecha chilena que ahora que está en el gobierno de aquel gran
país, es invitada a “renovar” los alicaídos ánimos de los principales
empresarios (a la mayoría le queda
enorme ese nombre) que más allá de satisfacer sus mezquinos intereses, con las
“Ciudades Charter” se declararon sin ningún sonrojo, incapaces de tener un
modelo de país aunque sea en su forma más rudimentaria.
Se sabe que esa devoción no
es nueva, pues además de ser - en su mayoría- admiradores de Pinochet y su
“obra”, también admiran los éxitos del neoliberalismo chileno, pero por otra
parte, saben que debido a su mediocridad como “empresarios”, no pondrían ni una
“chiclera” en alguna esquina de Santiago pues serían incapaces de competir en
la economía más abierta de América Latina en la que, entre otras cosas, se
prohíben estrictamente los monopolios, oligopolios, uso de información
privilegiada, negocios relacionados, evasión de impuesto, condonaciones etc.
etc. etc. y en donde, existe una verdadera libre empresa que no vive a costa
del Estado ni lo tiene secuestrado, como sucede en “catrachilandia”.
Pues bien, el último acto de
esa devoción, es la traída del ministro de economía de Chile, Pablo Longueira,
a un aniversario más del COHEP y el paseo que le dieron por los medios
fácticos. “Pánfila”, se quedó boquiabierta por el discurso del Ministro chileno,
que es el mismo que repite cualquier funcionario de ese nivel o más bajo, sea
cual fuere la coalición política que gobierne Chile por razones básicas: una,
es cierto, la clase política chilena ha sido capaz de encontrar una forma de
gobernar en la que, los grandes temas nacionales, son suscritos por consenso,
dos, por contar Chile históricamente con una masa de capital humano de alto
nivel en todos los sectores, la clase política por su nivel intelectual, puede
exhibir un plus por sobre sus pares de América Latina, tres, porque a
diferencia de otras, la clase política chilena, no sólo hace política, también
piensa política por las razones anteriores, y, por último, porque el sector
empresarial, se somete a las reglas del Estado y las observa.
El ministro chileno le dijo
a “Pánfila”, que allá se pusieron de acuerdo todas las fuerzas políticas –
menos las que hasta hace poco eran extraparlamentarias- alrededor del modelo
que es el único en Latinoamérica que puede mostrar los logros de Chile, sobre
todo en materia de reducción de la pobreza que de un 42% en 1990, pasó a un 13%
en 2010. Pero lo que no dijo el ministro, es que también se pusieron de acuerdo
en el tema de Derechos Humanos, que iba existir verdad y justicia, que los
violadores de Derechos Humanos, los responsables de las desapariciones,
asesinatos, torturas etc. serían sometidos a la justicia y pagarían por sus
crímenes, fueran militares, paramilitares o agentes de inteligencia.
Hoy, existe en Chile una
cárcel especial para violadores de Derechos Humanos, se llama “Punta Peuco”,
allí purgan penas hasta de cadena perpetua los mayores violadores de Derechos
Humanos y continúan en los tribunales de justicia, juicios por los mismos
delitos casi cuarenta años después de aquella barbarie. Otros, viven casi
escondidos por el rechazo que la sociedad en general, siente hacia ellos. Mientras
en “catrachilandia”, los violadores de Derechos Humanos, en lugar de estar en la
cárcel, gozan de total impunidad. Qué diferencia.
“Pánfila” se queda extasiada
escuchando un discurso que ya lo quisiera para sí, pero resulta, que eso no es
asunto de dinero sino de cultura, la derecha chilena en su mayoría, es una
derecha ilustrada porque en parte, esa ha sido la tradición, y eso vale también
para la clase política en general.
Pero lo que más sorprende de
“Pánfila”, es su atraso intelectual que, ante la crisis del capitalismo global,
del papel que el Estado ha tenido en solventar la crisis financiera del 2008 y
después del fracaso del neoliberalismo en América Latina, sigan leyendo y
escuchando los evangelios neoliberales sobre la “libre” “empresa” y la
pretendida eficiencia del sector privado. Mientras en otras partes, quieren
pasar desapercibidos (los neoliberales) por los desastres de los facinerosos
llamados “banqueros”, como se ha puesto de manifiesto en la crisis europea
actual en la que, nuevamente, los “banqueros” responsables del descalabro
general, tienen que recurrir al Estado, vale decir, a fondos públicos para
rescatar a la banca.
En Grecia y en Portugal, los
mercados sustituyeron a los presidentes electos, en España, el estado de
bienestar, está reducido a cosa del pasado donde hasta los pensionados y
jubilados tendrán que pagar parte de sus servicios médicos, se aumentó la edad
de jubilación, se redujeron los salarios de los empleados públicos y una
reforma laboral, que cercena los derechos de los trabajadores para facilitar y
abaratar el despido que aumenta el desempleo a más de 5. 5 millones de
personas.
El “libre mercado” en el
país de “Pánfila”, es una quimera, lo que existe es la colonización del Estado
y la apropiación de los recursos del país por un pequeño grupo, que sí se lo
dicen al ministro de Chile, muchas de las “enseñanzas” que le trajo a “Pánfila”,
seguro que se las guarda.
Por último, ni la
mejor experiencia ni la teoría más desarrollada, podrá hacer que “Pánfila” lo
asimile, porque de ser así, equivaldría a darse con la piedra entre sus
dientes, no está en capacidad de desarrollar el neoliberalismo como lo han
hecho en el país de las empanadas, el vino tinto y tierra del ministro de
derecha pero demócrata.
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