¿ “ta” contento o “ta” cagado?
“Hemos de saber que una nueva era ha comenzado
no cuando una nueva élite toma el poder o cuando
aparece una nueva constitución, sino cuando la gente
común comienza a utilizar nuevas formas de reclamar
sus intereses”
Charles
Tilly.
En
Nicaragua existe una fiesta religiosa que se llama “La Gritería”, es la fiesta
más popular del año para la mayoría de los nicaragüenses. Se enmarca dentro de
la celebración de La Purísima, una fiesta a la Virgen María que culmina
precisamente con “La Gritería”, el 7 de diciembre; ese día, los niños para
recibir dulces preguntan: ¿Quién causa tanta alegría? Y contestan: “La
Concepción de María” y así van cantando de barrio en barrio.
Aquí, utilizando el símil de esa fiesta popular mencionada, y
después de ver la reacción de las élites -a través de sus “papagayos”- sobre la grandiosa movilización popular en el
día de los trabajadores el pasado martes, bien se podría preguntar: ¿Quién
causa tanta gritería? Muchos contestarán: “El pueblo que ahora quiere ser
mayoría”.
Resulta que hoy, los oligarcas de éste país por medio de sus
cada vez más desacreditados medios, pretenden que los trabajadores no tengan
conciencia política y menos conciencia de clase, también pretenden, que los
políticos con signo distinto a los partidos tradicionales que ellos utilizan
para sus fechorías, no tengan conciencia que las luchas políticas van de la
mano de las luchas sociales; eso es la gran novedad que está ocurriendo en el
país después del golpe de Estado fascista de 2009, esa simbiosis que durante
muchas décadas se intentó construir (unir lo político con lo social) los tiene
desconcertados, reaccionan impávidos porque no estaban ni están preparados para
hacer frente a un fenómeno de esa naturaleza, como tampoco lo están, quienes
inmersos en ese hecho a partir de La Resistencia, por la falta de capacidad
para articular coherentemente ambas dimensiones.
En sociedades con una cultura política autoritaria como la
nuestra, las élites se vuelven agresivas y violentas frente a las posibilidades
de cambio, esa actitud se puede ver también hacia gobiernos constituidos
democráticamente que emprenden políticas que son una “herejía” porque se
atreven a transgredir los evangelios del “santo mercado”, y el pensamiento
político liberal sobre la “santa democracia”, tantas veces pervertida por esas
mismas élites.
La gritería es porque la inmensa mayoría de los trabajadores
se identifica o forma parte de un determinado partido político, se dice que la
marcha de los trabajadores fue “politizada”,
¿por qué no se dijo lo mismo cuando en el pasado, partidos como la UD,
el Partido Demócrata Cristiano (de ambas cosas ya no tiene nada), el PINU-marioneta
y, hasta tendencias del partido liberal como el M- Lider, participaban en la marcha del uno de mayo?
Cuál es el problema que la marcha sea política, ¿y es que acaso el origen de
las luchas políticas de ciertos partidos europeos por ejemplo, no fueron
iniciadas por los trabajadores en el siglo XIX? O más aún, ¿Por qué no dicen
que el movimiento sindical fue “politizado” cuando en el pasado reciente, el
Partido Nacional cooptó a reconocidos “dirigentes” de la CGT como Oscar
Escalante, Marcial Caballero y Felícito Avila? ¿Ya se les olvidó que ese mismo
partido convirtió en designado presidencial a otro “dirigente” obrero? O ¿que
en un gobierno “liberal”, el ministro de trabajo fue un dirigente sindical?
Recurrir a la historia siempre hace bien, sobre todo, cuando
la oligarquía pone a sus “bufones” a repetir los mismos argumentos con los que
justificaron el golpe de Estado, tratan inútilmente, de deslegitimar las luchas
que actualmente se libran en Honduras.
El desarrollo que hoy tienen países como Inglaterra, Francia
y Alemania tiene su origen en el siglo
XIX, merced al avance político de las organizaciones obreras de la época que
supieron vincular reivindicaciones sociales y económicas, con aspiraciones
políticas a través de la democracia. Era el tiempo del “capitalismo sin
política”, una especie de “capitalismo salvaje” que fue denunciado como nadie
por C. Marx y F. Engels, en el marco de la revolución industrial europea.
Desde ese tiempo, los trabajadores (todavía no aparecía en el
lenguaje político-social “el proletariado”) se plantearon la construcción de
una democracia social frente a los abusos del “capitalismo salvaje” que
obligaba a cumplir jornadas de hasta 18 horas de trabajo, las descripción que
hace Engels (“La situación de la Clase
obrera en Inglaterra”) sobre la vida de los trabajadores en las minas de carbón
y otros lugares de trabajo, llevó a los primeros socialistas, a plantear la
creación de un “Estado del pueblo” en el que la condición social era esencial.
En el Programa del Partido de los Trabajadores, en Eisembach, Alemania, de
1869, ya se plantea que en ese “Estado del pueblo”, “La libertad política es la
precondición ineludible de la liberación económica de la clase trabajadora. La cuestión social es, por lo tanto,
absolutamente inseparable de la política, y su solución está determinada, y
solamente será posible, en un Estado democrático”.
Como se puede ver, unir las luchas políticas con las
sociales, forma parte de la historia no sólo de las organizaciones de
trabajadores pues también fueron trabajadores los que crearon los primeros partidos socialistas europeos. En regiones
como América Latina, ese vínculo entre trabajadores y partido político ha
estado presente durante mucho tiempo, y no sólo en partidos clasistas, en
algunos países, se ha mantenido hasta la actualidad.
Sin embargo, el discurso neoliberal, más los efectos de la
globalización sobre el trabajo, fue desperfilando dicho vínculo para dar paso
como en el siglo XIX, al “nuevo capitalismo salvaje” que llevó a despolitizar
las sociedades primando el mercado dentro del modelo fracasado del
neoliberalismo. Pero, desde finales de la década de los años 90s del siglo
pasado, se comenzó a recuperar dentro de una dimensión distinta de la política,
la vinculación de lo político con lo social, en las luchas emancipadoras que
tienen lugar en buena parte de Latinoamérica.
Por último, la oligarquía debe saber, que la lucha de los
trabajadores ya no se limita a las reivindicaciones salariales o de condiciones
laborales, ahora proponen ser poder o
parte de él. Ese salto es de una dimensión inédita en el país, por eso la
“gritería” contra la lucha del pueblo, por eso mandaron a agredir a Xiomara
Castro, por eso ponen a “Radio Bemba” a hablar como habla, y, todo eso, ¿a qué
se debe? ¿Será que la oligarquía está contenta o está… como dice el título del artículo? ¡Conteste usted!
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