“Todo lo que nace, trae consigo la semilla
de su propia autodestrucción”
F. Engels.
Ni el
más curtido de los “revolucionarios” se imaginó nunca que la forma de poder
oligárquico expresada en el bipartidismo, podría llegar a su final en un tiempo
cercano. La tremenda avería que el golpe de Estado militar del 28J iba a
producir en el sistema en su conjunto, y al régimen político en particular, no
había sido imaginada siquiera por quienes desde posiciones anti sistémicas o
desde organizaciones contestatarias, vienen luchando y denunciando sobre todo
al llamado “libre mercado” instalado en el país por pequeños e inescrupulosos
grupos económicos.
Lo que ninguna lucha del pueblo había conseguido
antes, la “variable de la estupidez” de la derecha atrasada, reaccionaria y
violenta lo consiguió: el surgimiento de una herramienta de lucha política que
está a punto de poner fin a la manera
como se ha venido repartiendo el poder y el gobierno en el país, a costa de la
miseria y pobreza de la mayoría.
La seducción que generó en
la oligarquía dar un golpe de Estado para supuestamente detener el “avance del
chavismo” - cuando en verdad de lo que
se trataba era de eliminar cualquier obstáculo a sus prebendas y privilegios-
se transformó con el tiempo, en el peor error que pudieron cometer solo
explicable por el nivel de estupidez política que ha caracterizado siempre a
los grupos dominantes “hondureños”.
La indignación original, progresivamente se
fue tornando en movilización, la movilización en conciencia, la conciencia en necesidad y la necesidad en
alternativa. Todo ello, en el marco de una campaña de terror, violencia,
amedrentamiento y criminalización de la lucha del pueblo contra el régimen
espurio y dictatorial primero, y contra el régimen sucedáneo del golpe después.
Se
cayó el sistema
En un alarde de ridiculez
digno de ser irrepetible, la derecha criolla a través de sus “lambiscones” se
embarcó en el intento de querer hacer aparecer las “elecciones” de 2009, como
las más “votadas” y las más “observadas”, intento que contó como es natural,
con el apoyo de los lobista$ de la derecha norteamericana y sus congéneres de
la región. Y lo lograron, porque efectivamente, fueron las “elecciones” más botadas con “b” alta, el pueblo llama
“botado” a algo que no sirve y así lo demostró con su alto rechazo a las
mismas; también lograron que fueran las más “observadas”, pero de reojo, con suspicacia, desconfianza e incredulidad
sobre todo por la comunidad internacional y por los organismos especializados
en observar procesos electorales como el “Centro Carter” o la Organización de
Estados Americanos, que por su carácter neutral, les dan a dichos procesos,
importantes grados de reconocimiento internacional y legitimidad al interior de
las sociedades donde se realizan, sin importar el ganador.
Pues bien, inmediatamente
después del golpe de Estado y viendo los estragos que había causado en el Partido
Liberal (36% se abstuvo y no se sabe cuántos anularon el voto) los operadores políticos del
sistema se dieron a la tarea – infructuosa hasta ahora- de evitar su colapso
porque ello supone a la vez, el colapso del propio sistema político en el
sentido que podría ser modificado en el 2013, con la emergencia y participación
de LIBRE donde se agrupan todas las fuerzas opositoras.
El efecto más notable para
las elecciones de 2013 es que por primera vez en la historia política de
Honduras, el poder se pondrá en juego, por lo menos el poder del gobierno
porque el poder que acumulan los grupos fácticos, dependerá de la estrategia
que se proponga el partido LIBRE. Una de las condiciones que dan fe del
carácter democrático de un régimen político, es la aceptación que una fuerza
con signo ideológico distinto pueda acceder al poder sin que ello suponga
resistencias o rechazo y, mientras por otro lado, aceptación, porque forma
parte de las reglas del juego democrático. El último ejemplo lo vimos con el
triunfo electoral del Frente Farabundo Martí de El Salvador, donde la derecha
(una de las más ideologizadas del continente) aceptó que un partido como el
Farabundo Martí que en su seno coexisten distintas izquierdas, asumiera el
poder en el que se mantuvo ARENA, el
partido de la ultraderecha salvadoreña.
Sin embargo, desde LIBRE, no
solamente debe asumirse que la oligarquía hará todo lo posible porque ello no
ocurra – perder parte o la totalidad del poder- sino, asumir con claridad la
necesidad de la unidad de todas las fuerzas que lo integran con una estrategia
de lucha que conduzca al poder, ello se constituye en un especie de imperativo
categórico algo que el pueblo hace tiempo asumió pero hay quienes se resisten
todavía.
Es el poder, ¡estúpido!
El golpe de Estado militar
como ya se sabe, produjo efectos variados y profundos sobre todo a nivel de la
conciencia del pueblo, hizo visible la rebeldía de los más pobres que se niegan
a asumir que su condición de tal, es producto de un fatalismo divino o por
inducción ideológica de los poderosos. El neoliberalismo como una de las
últimas formas que ha asumido el capitalismo, también imposibilitó una nueva
manera de hacer política distinta a la tradicional y, con ello, poder plantear
alternativas desde sensibilidades políticas progresistas.
Hoy, esa posibilidad existe
porque la historia no la detienen los golpes de Estado, el dinero o la
represión; la historia la hacen los pueblos y en Honduras, el camino del cambio
social ha comenzado a ser andado, la fuerza del cambio está en curso, el ciclo
del bipartidismo está en camino de finalizar pero esto, hay quienes lo resisten
inútilmente. Lo resiste la oligarquía que se niega a aceptar que el golpe de
Estado era innecesario, que los motivos esgrimidos eran espurios y que los
cambios que impulsaba el ex presidente Zelaya son infinitamente modestos en
comparación con los que pueden ocurrir con la participación de un nuevo
referente político de centro-izquierda.
También lo resiste la
derecha política afincada en los partidos tradicionales, el PINU y el PDCH devenidos
éstos últimos en comparsas de los primeros; los politiqueros de oficio no
entienden lo que ocurre en el seno del pueblo, les parece ajeno al modo de ser del hondureño o sea el ser nacional, les
resulta incomprensible que el pueblo pueda buscar una alternativa distinta al modo de ser de los politiqueros
(atrasados, reaccionarios, mediocres, corruptos es su gran mayoría,
autoritarios y antidemocráticos) mantenedores del status quo que en un arrebato de soberbia, se prestaron a dar un
Golpe de Estado.
Pero del otro lado, lo
resisten grupos de la Resistencia – lo que es ya una gran paradoja – que
acostumbrados a un modo de ser
distinto a los anteriores, se niegan a superar las viejas trincheras para
situarse en una nueva forma de lucha (sin abandonar los principios o la lucha
social por ejemplo) de la que se posee poca o ninguna experiencia, pero que es
menester acumularla porque la lucha política y electoral, también forman parte
de la estrategia por el poder.
Se argumenta desde esos
grupos que “no queremos que el FNRP derive en uno de esos partidos que se
organizan para las elecciones. Tenemos temor de que la gente que viene de los
partidos, que no ha tenido el nivel de lucha que hemos tenido los sindicatos, las
organizaciones campesinas y otros, quiera copar la nueva estructura y que el
Frente Amplio funcione al estilo de los partidos tradicionales, recreando el
bipartidismo de otra forma” (Carlos H. Reyes, www.brecha.com/uy).
Si se observa, lo que existen son temores y no argumentos, sin dejar de
reconocer que LIBRE pueda convertirse en otro partido tradicional más, porque en su seno, también
anida el tradicionalismo y el conservadurismo; pero ese es su reto, modificar
su ser, o sea su propia naturaleza
está conformada por fuerzas políticas diversas, por grupos o movimientos
sociales y por personas independientes, además, el propósito último es distinto
al de los partidos tradicionales y si bien es cierto, las fuerzas políticas
provenientes de los otros partidos como el liberal no cuentan con “…el nivel de
lucha…” que tienen los movimientos
sociales, tampoco ellos tiene experiencia política y electoral.
Si esto es así, como en
verdad lo es, por qué “potenciar”
ambas debilidades en lugar de fortalecerlas, ¿por qué en lugar de unir las
fortalezas se empeñan en hacerlas aparecer como contradictorias? Por qué no tener la flexibilidad en la ideas
y la generosidad de espíritu, para reconocer que no obstante
“el imperio y la derecha pensaban que Zelaya cuando regresara volvería a
su partido de origen, el liberal” , se incorporó a la lucha junto al pueblo, y,
los liberales en resistencia en su gran mayoría, prefieren mantenerse en la
lucha conformando un nuevo partido.
Las
cosas por su nombre: al pan, pan y al vino, Mel.
Si se revisa la historia de
América Latina y sobre todo, la experiencia de las coaliciones políticas,
rápidamente nos encontramos que se ha tratado de procesos de lucha de mediano y
largo plazo; fue así con el Frente
Amplio en Uruguay, la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile, el
Frente Farabundo Martí de El Salvador, el Movimiento al Socialismo en Bolivia
etc. En algunos de los casos mencionados, el ascenso al poder fue logrado
progresivamente, comenzando por posicionarse en las fuentes de poder como las
municipalidades o intendencias, en los parlamentos o Asambleas Legislativas y
luego en el ejecutivo.
El caso de Honduras, podría
romper con esa característica común para algunos casos de ascenso al poder
progresiva que se observa en Sudamérica, porque el origen de La Resistencia o incluso del Frente Nacional
de Resistencia Popular (FNRP) - también cuando se planteó la posibilidad de
crear un Frente Amplio (FA)- no lo encontramos siquiera en una cultura y
política de izquierdas, sino, en un hecho propio de la torpeza de una minoría
que ha mantenido envilecido al pueblo.
De la misma manera que el
ciclo de dominio oligárquico podría estar llegando a su final, también es
cierto que el tiempo de decidir el rumbo político e ideológico de LIBRE, más
allá de los enunciados que aparecen en sus propios estatutos, que son eso,
enunciados y nada más, porque de lo que se trata es de construir sin complejos,
sin concepciones atávicas y con gran sentido de la realidad, una opción de
poder mediante una propuesta moderna y progresista de sociedad y, de paso, dar
lugar al aparecimiento de la centro-izquierda como parte de una nueva cultura
política en el país.
Seguir con planteamientos que no entienden ni
quienes los impulsan, es puro Diazepam
(un fármaco que tiene entre otras, propiedades sedantes y puede producir hasta
hipnosis) continuar “debatiendo” y “dándole más pensamiento” a algo como el
nombre de la ideología de LIBRE, se vuelve inofensivo porque no tiene ninguna
consecuencia en la política práctica, ello lo que se exhibe es la poca claridad
de lo que significa, un nuevo proyecto político en el país, novedoso y al mismo
tiempo, que sirva para diferenciarse de los partidos tradicionales. Por eso, no
basta tener vocación de poder y ambición política, (no ambición de poder) por eso es importante tener a los menos, tres
o cuatro ideas claras por sí llega al poder, saber qué hacer.
Es fundamental que se vea al
nuevo partido como una estrategia de poder y no como algo que no es ni puede
ser: el brazo político del FNRP, tampoco como una derivación del mismo y menos
como que la parte es más que el todo, pues por más que nos empecinemos en lo
contrario, pronto la realidad se encargará de demostrar que las emociones son
solo eso, emociones e igual que los deseos personales porque “lo importante no
es que la carnada le guste al pescador, sino que le guste al pez”.
Por último, en un notable
ensayo sobre la teoría crítica y la necesidad de de reinventar la emancipación
social, el sociólogo portugués Boaventura De Sousa Santos, postula que
necesitamos otro tipo de racionalidad, ya que no es posible identificar a la
misma razón que critica con la que piensa, porque cuando desconocemos algo,
vivimos en un caos y ese mismo
desconocimiento hace que la realidad se vuelva incontrolada e incontrolable ya
sea en la naturaleza y la sociedad; mientras que saber algo, es poner orden a ese caos.
Juntos, busquemos el saber y pongámosle orden
al caos para que construyamos una
nueva emancipación social junto con el pueblo hondureño.
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